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CAÑON DEL TALAMPAYA
Origen de su nombre y circuito del cañón

Ischigualasto & Cañon del Talampaya

Los parques naturales de Ischigualasto & Talampaya contienen una secuencia completa de sedimentos fosilíferos continentales que representan el peRíodo Triásico completo (45 millones de años) de historia geológica, dice la Unesco.
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Imaginen una llanura poblada de plantas que se encaraman unas sobre otras, con lagunas, pantanos y reptiles de formas extrañas que circulan entre la vegetación.

Así era este lugar hace millones de años, en la Era Mesozoica, cuando aún no existía la cordillera de los Andes y la Tierra era una masa uniforme que todavía no se había dividido en varios continentes".

Cuesta creerle, frente a este cielo azul que parece no conocer las lluvias; el suelo grisáceo, árido y pedregoso, los gigantescos paredones colorados que se levantan a lo lejos, y las extrañas figuras de piedra que alteran el paisaje.

Las estrellas del itinerario son las gigantescas figuras de piedra esculpidas durante milenios a fuerza de erosión y que la imaginación popular bautizó de manera caprichosa: "El Gusano", "La Esfinge", "El Submarino", "El Hongo".

Hace no mucho tiempo se derrumbó una colosal figura llamada la "Lámpara de Aladino", pero como consuelo, la naturaleza es una escultora tenaz que continúa cincelando su obra con la erosión del viento, las lluvias y las diferencias de temperatura.

"La Tierra, que hasta el peRíodo triásico, hace 225 millones de años, estaba habitada sólo por plantas e invertebrados, Comenzó a ser invadida por los reptiles. Aquí en Ischigualasto, se encuentran los restos de reptiles con características de mamíferos más antiguos del planeta, que pueden explicar eslabones fundamentales en la evolución de las especies".

En Ischigualasto, podría haberse filmado Triassic Park", ya que Aquí se encontraron los fósiles de dinosaurios más antiguos y primitivos conocidos hasta la fecha, entre ellos, el Herrerasaurus, el Pisanosaurus mertii y el Eoraptor Lunensis. Algunos se encuentran en museos, pero muchos de ellos quedan aún en el parque donde los hallazgos son permanentes.

"La Cancha de Bochas" se produjo por la erosión de antiguos materiales areniscos, creando esferas de distintos tamaños perfectamente pulidas y apoyadas sobre una superficie plana, como si se tratara de un trabajo calculado por el hombre.

"El Submarino" con su colosal tamaño se recorta contra los espectaculares paredones de las Barrancas Coloradas.

Por el lecho del Río

La vista desde la ruta es imponente: un gigantesco acantilado de formas erosionadas y exaltado color ladrillo.

En la provincia de La Rioja, a pocos kilómetros del Valle de la Luna, el Cañón de Talampaya, dentro del parque nacional del mismo nombre, pertenece a la misma formación geológica y comparte su importancia como uno de los yacimientos paleontológicos más importantes del mundo.

Para visitarlo, esta vez debemos resignar nuestro vehículo y treparnos a la caja de una camioneta con Guías especialmente autorizados.

El itinerario recorre el cauce seco del Río Talampaya, encerrado por gigantescos paredones colorados de alrededor de 170 metros de alto. Las paredes alternan alturas, se abren y se estrechan, juegan a las luces, sombras y contraluces con sus colores rojizos.

La vegetación también va variando según la sequedad del suelo: desde el monte de arbustos bajos y ralos como el retamo y la jarilla, hasta los milenarios bosques de algarrobo.

Los animales no faltan a la cita. En la entrada del parque merodean unos inquietantes zorros grisesa los que es mejor no alimentar; muy alto, sobre los paredones del cañón, dos cóndores planean sin esfuerzo; sobre el final del recorrido, un guanaco solitario estudia el panorama desde una loma.

Pero quizás lo más sorprendente sean los hallazgos arqueológicos. En "La Puerta" y en "Los Pizarrones" los petroglifos —grabados en piedra— realizados por las culturas precolombinas exponen sobre un fondo oscuro misteriosos dibujos: figuras geométricas, espirales, improntas de pies humanos con seis dedos, llamas, hombres y hasta curiosos seres alados que las teorías más audaces atribuyen al encuentro con extraterrestres. Los rastros de estas culturas se encuentran también en "Los Morteros" encontrados en una gigantesca roca tallada con misteriosos agujeros.

Del mismo modo que en el Valle de la Luna, el Talampaya nos despide con sus enormes figuras de piedra erosionadas por el viento y de nombres casi místicos: "El Monje", "La Catedral", "El Fraile". Sus siluetas impasibles parecen, a pesar de la erosión, inmunes al azote del tiempo.

Origen del nombre
Según Dardo de La Vega Díaz en su toponimia riojana, la voz podría descomponerse en: Tala - ampa - aya.

Tala: arbol conocido, ampa, Río y aya, cosa extinguida o sea Río que fue de la tala.

Aya no se refiere al árbol ni al Río sino que es alusivo a un hecho o acontecimiento de gran trascendencia en el lugar o que se añoraría que pase en algún momento y que sólo quedaría en los relatos o grabados en las piedras. Se piensa que sería un lugar sagrado que luego fué abandonado por alguna circunstancia especial. En la actualidad, la persona que se encuentra frente al espectáculo que ofrece talampaya se ve intimamente movido a aceptar la presencia de algo misterioso y de especial atractivo que lo retrotrae en el tiempo.
Circuito del Cañon
En la primera parte del cañón, llamada La Puerta, Están las pictografías y petroglifos más importantes: figuras antropomorfas con aparentes escafandras y antenas que sugieren la presencia de extraterrestres en la zona, espirales, seres alados de dificil clasificación, escenas de cacería y actividad agrícola, animales de la región como guanacos y llamas, la impresion de un pie con seis dedos.

En La Puerta del gran cañon se deben caminar 400 metros por un terreno arenoso. el area arqueológica a ambos lados de la puerta es muy grande y Aquí se pueden ver rastros de viviendas indígenas.

Una vez en el cañon se ve la falla geológica y la cueva con el rostro de una persona gravada llamada El Portero.

más adelante se ven formaciones producidas por los restos de una pared derrumbada llamada El Pesebre. En este sector corren varios arroyos de agua potable aunque salitrosa.

Llegando a El Balcón se puede apreciar la flora autóctona, y en este sitio hay un notable eco. Hacia la parte derecha del cañon hay un pequeño bosque de algarrobos, talas y mistoles.

En frente Está La Chimenea, hecha por el agua que desagota de la cima. Esta es zona de petroglifos y morteros.

Los Morteros es una roca con horadaciones que puede haber sido un lugar de molienda o un lugar sagrado donde se oficiaban sacrificios.

Es aqui donde Está La Horca, lugar donde existió un mangrullo usado por un grupo de asaltantes que aguardaba las caravanas que venían de Jachal. Pasando La Horca, del lado derecho Está el Cañon de los Farallones donde al atardecer se posan el cóndor, el águila blanca y otros rapaces menores.

Desde el Río El Apolinario se puede acceder a caballo o a pié hasta los chañares, el lugar que tiene la mayor concentración de fósiles.

Unos metros más adelante se encuentra La Catedral y El Monje, que es la roca más representativa del parque. Esta excursión dura aproximadamente 2 horas.

En el lugar donde se ensancha el estrecho desfiladero esta la roca llamada El Pizarrón, un extenso mural de 15 metros de largo sobre la margen derecha del lecho del Río, en las que se encuentran las pictografías de las serpientes y los hombres lagartos que Están muy bién conservadas.

A aproximadamente 30 km del acceso se ingresa al imponente cañadón, curso de un arroyo seco, llamado Los Cajones, cuyas paredes miden hasta 300m.

A 15 km del acceso se encuentra Ciudad Perdida, depresión de 2 km de diámetro en cuyo centro aflora el Mogote Negro rodeado de curiosas formaciones, laberintos y Ríos internos.

El Mogote Negro es un volcán cuyo cráter puede ser visitado. En esta zona se encuntran los fósiles más expuestos.

Las especies vegetales que han sido reunidas en un pequeño jardín botánico El Bosquecillo son la otra riqueza del parque. Aquí se encuentran chañares, algarrobos, jumes, etc.

Este jardín botánico es uno de los pocos lugares de sombra en la zona. En el trayecto de la visita a Talampaya se pueden ver tropas de guanacos, liebres maras, zorros, hurones y ardillas de la sierra.

La Reserva Provincial del Talampaya