Salta

Salta la linda, la que enamora a primera vista con el eclecticismo de sus Valles Calchaquíes y la inmensidad de su Puna. Y con el orgullo de poseer en su haber el tren más asombroso del mundo: el Tren a las nubes, aquel cuyo nombre no huye demasiado de la literalidad. Durante sus kilómetros de recorrido llega a alcanzar los 4200 metros de altura; al tiempo que atraviesa diecinueve túneles, veintinueve puentes y nueve cobertizos. Muestras de una colosal obra ferroviaria que el ingeniero Ricardo Maury imaginó para concretar la hazaña de atravesar la Cordillera de los Andes. Pues de históricas hazañas conoce la llamada “Tierra de Güemes”, gaucho de ferviente participación en las guerras independentistas, cuya huella aún se hace presente en la Ciudad de Salta, capital provincial, y sus inmediaciones. Allí donde la buena gastronomía y el vino, otra joya salteña, siempre están a la orden del día.

Información y Excursiones en Salta

El tren más asombroso del mundo, el que lleva a las nubes, asciende a 4.200 metros de altura en un recorrido de 217 kilómetros. Salta es reconocida en distintos lugares del planeta por esta magnifica obra de ingeniería dirigida por Richard Fontaine Maury. En esta vía férrea desde 1941 transitan pesados trenes cargados de minerales. Su recorrido cruza valles, quebradas y la puna.

El Tren a las Nubes es la única excursión ferroturística que parte de la ciudad de Salta ubicada a 1.187 metros sobre el nivel del mar hasta llegar a los 4.200 en el viaducto La Polvorilla. Sale de la estación ferroviaria de Salta. Pasa por la Estación Alvarado, en la ruta nacional 51, siguen las estaciones de Rosario de Lerma, Campo Quijano, Quebrada del Toro, Alisal, Puerta de Tastil, Meseta, Diego de Almagro, Cachinal y San Antonio de los Cobres. La variada vegetación de la colorida Quebrada del Toro, el zigzag en la estación Alisal y el viaducto La Polvorilla, son los lugares imperdibles del viaje.

En la estación Alisal, el tren hace una maniobra para ganar altura, cambiando a una vía paralela de modo que la locomotora queda por detrás, empujando a los coches dentro de un túnel donde, al repetir la maniobra, la máquina retoma la punta. Se trata de dos zigzag, avance y retroceso en continuo ascenso en los parajes denominados El Alisal y Chorrillos. Realiza dos "rulos, uno a cielo abierto, con las vías en un radio de 130 metros y una rampa ascendente del dos por ciento y avanza unos centenares de metros hasta colocar al tren en una segunda vía paralela por la que retrocede 750 metros y marcha hacia delante de nuevo.

Como se acababa la ladera del cerro, Maury perforó un túnel, curvo y ciego de 88 metros, en el que se introduce un extremo del tren; cambia a una tercera vía paralela y marcha hacia delante de nuevo, elevándose entre un dos y tres por ciento. Vuelve a pasar por El Alisal, pero esta vez 54 metros más arriba. En distintas estaciones, los indígenas ofrecen sus artesanías regionales, siendo el poncho de vicuña, la vestimenta más preciada de la región. Diecinueve túneles, veintinueve puentes, nueve cobertizos y varias alcantarillas son las principales obras de arte colosales que este ingeniero imaginó para concretar la hazaña de atravesar y escalar la Cordillera de los Andes.

El Ramal C-14 del ferrocarril General Belgrano -que posibilita el recorrido turístico del Tren a las Nubes- permite la salida al Océano Pacífico de las cargas generadas en Salta y la región. Es el tercero en altura en el mundo; el más alto está en Perú con 4816 metros sobre el nivel del mar. El Tren a las Nubes circuló el 16 de julio de 1972. El tren no usa cremalleras, de modo que la sóla tracción de la locomotora arrastra a los diez coches integrantes del convoy, formado por una locomotora Diesel, un coche equipado con sala de enfermería y cabina central de transmisión informativa, un coche restaurante, un coche bar y siete coches con asientos de primera clase, con capacidad para 520 pasajeros. También el tren "vuela" sobre 13 viaductos, puentes de hierro y sin barandas. La excursión dura quince horas y alcanza su punto culminante en el viaducto La Polvorilla ubicado a 4.200 metros sobre el nivel del mar. En una desértica cavidad se levanta San Antonio de los Cobres, con su iglesia, su flamante escuela y hostería, y los obradores de las minas, gasoductos y alguna otra industria de la zona.

El recorrido del Tren a las Nubes

La ciudad de Salta, está a 1.187 metros sobre el nivel del mar, y es aquí donde inicia su recorrido el Tren a Las Nubes. El recorrido del Tren a Las Nubes comienza atravesando el sur de la ciudad, pasando por la estación Alvarado y Rosario de Lerma. Luego Campo Quijano, pintoresca villa veraniega, donde se encuentra ubicada a mano derecha, la planta de elaboración de bórax, abastecida con materias primas provenientes de Salar de Pocitos, las que luego de purificadas y filtradas, son cargadas en contenedores con destino al puerto de Buenos Aires. Al dejar Campo Quijano el tren asoma por la Cordillera de Los Andes. Una fuerte subida que exige el máximo de la máquina, es el preámbulo a la entrada a la quebrada del río Toro. Los cerros, cubiertos de verde, a ambos lados caen casi a pique, y fueron el principal motivo de preocupación para los ingenieros y constructores por el poco espacio que brindaba para la ubicación de las vías. El valle se presenta pintoresco y lleno de bosques. Se atraviesa el río Blanco, un importante afluente. El fondo del valle está formado de prados y cultivos.

Luego de atravesar el viaducto del río Toro, el más largo de la línea y el más alto, hasta la construcción de La Polvorilla, nos acercamos a la estación El Alisal, en donde se encuentra el primero de los dos zigzag de la línea. Este artificio permite ganar altura, imprescindible en este momento del recorrido, en poco espacio, y sin recurrir a rampas demasiado pronunciadas, lo que obligaría al uso de cremallera (si bien suele adjudicarse al Ingeniero Maury la invención de este recurso, desde principio de siglo ya fué utilizado en Europa). El tren llega de Salta desde la vía inferior por una rampa ascendente del 24 por mil hasta una altura de 1.787 metros sobre el nivel del mar, e ingresa en una salida muerta, donde se encuentra el edificio de la estación. Se acciona el cambio de retroceso Nº 1 que quedó detrás del tren, y el mismo es empujado por la máquina por los 750 metros de vía que constituye el retroceso, hasta alcanzar la vía superior. Aquí, un espolón de la montaña impedía el tendido del retroceso. Por ello hubo que perforar un túnel curvo de 88 metros de longitud, que el tren atraviesa, saliendo por el otro extremo y ocupando el final de esta otra vía muerta. Esta vía puede alojar un máximo de 18 vagones de carga o 10 coches de pasajeros. Ahora es accionado el cambio de retroceso Nº 2, que se encuentra ubicado a la entrada misma del túnel, y la formación esta lista para reanudar la marcha rumbo a Socompa tras haber ganado una diferencia de 54 metros, que equivale a la altura de un edificio de casi 20 pisos.

Los constructores debieron defender con uñas y dientes la altura ganada en El Alisal. Faldeando donde podían, o perforando túneles donde no había alternativa, o bien tendiendo puentes sobre las quebradas de afluentes al río del Rosario, consiguieron so sólo mantener la cota alcanzada, sino continuar incrementándola de manera considerable. Así, entre el primer zig-zag en El Alisal y el segundo retroceso en la estación inmediatamente posterior, Chorrillos, debieron hacer nada menos que diez puentes de acero, de 10,20 y hasta 30 metros, un cobertizo de 125 metros, siete viaductos de faldeo (entre ellos el famoso El Panteón, de 115 metros) y un túnel de 218 metros poco antes de llegar a Chorrillos. Aquí, en Chorrillos, se repite la historia de El Alisal, con la única salvedad de que la vía muerta superior no entra en un túnel. En la vía inferior procedente de Salta, el nivel es de 2.066 metros. Al salir hacia Socompa lo hace a 2.111 metros sobre el nivel del mar. Más arriba de Chorrillos, la caída del río y la pendiente del valle disminuyen, y con ello decrecen algo, aunque no mucho, las dificultades para el ferrocarril. Si en el tramo inicial dentro de la quebrada, desde Campo Quijano hasta la vía superior de Chorrillos, se superan 590 metros en menos de 26 kilómetros, entre ésta y la estación Gobernador Solá, en igual distancia, se asciende "solamente" 444 metros.

Entre estos dos últimos puntos se encuentra la estación Ingeniero Maury, bautizada así en memoria del alma máter de los trabajos de campo que se realizaron en este sector de la línea. Este paraje se llamó desde 1865, El Gólgota, nombre que le fue dado por el Coronel Juan Solá, dueño de estas tierras, por la similitud que tiene un cerrillo pelado próximo con el monte Gólgota en Palestina. Los estudios iniciales habían apuntado, en algún momento, a continuar la línea por el camino más directo a San Antonio de los Cobres. Pero no se tardó en advertir que la parte superior de este valle, llamada quebrada de Tastil o del río de Las Cuevas, estaba cerrada por el empinado talud del abra Muñano. Acaso ni con cremallera se hubiera podido subir por aquí.

Si entre Maury, Solá y Puerta Tastil la pendiente resulta relativamente suave, con un promedio de 15 por mil, ocurre que a partir de aquí empieza la segunda parte de la aventura. La tarea consiste en ganar altura apelando al máximo gradiente admisible. Recorriendo primero las laderas que bordean el valle del río Toro y luego las del arroyo Lagunitas, afluente de aquél, se hace necesario superar una diferencia de nada menos que 1.280 metros hasta pasar por el túnel de la cumbre en lo alto de Muñano, por el trayecto más corto viable. Casi 1.300 metros de trepada en un tramo de 70 kilómetros. En gran parte la línea avanza en faldeo. Si en la parte inferior de la quebrada del Toro eran los constructores de puentes quienes podían lucirse, aquí tocóles el turno a los labradores de túneles.

Entre Puerta Tastil (progresiva 1.233) y el túnel de la cumbre en el Abra Muñano (progresiva 1.301) hubo que realizar: cuatro puentes de acero, el gran viaducto El Muñal (177 metros de longitud y una luz desde el lecho de 46 metros) y la friolera de 14 túneles, algunos de radio variable. El viaje por esta sección no es menos espectacular que en la quebrada inferior. Aquí el escenario es más amplio, con la vista del Acay Chico y Acay Grande a mano izquierda en la subida, casas y pueblitos perdidos, y mesetas rasas que ya ni siquiera soportan los cardones que todavía abundan en Puerta Tastil. Es que el clima adquiere aquí neto carácter puneño, y la vegetación poco menos que desaparece. Meseta, Tacuara, Diego de Almagro, Incahuasi y Cachiñal son los nombres de las estaciones entre Puerta Tastil y el alto de Muñano. En la estación Meseta fue necesario apelar a un recurso ingenioso -y costoso- para continuar ganando altura donde no había otra manera de hacerlo: se construyó un rulo. Las vías siempre mantienen aquí un gradiente del 25 por mil mientras describen una órbita casi perfectas con un radio medio de solamente 131 metros.

Cuando termina el círculo, el tren pas pasa por un puente que cruza la vía inferior, con una ganancia de 18 metros de altura. Nueve kilómetros mas adelante, después de dejar a un lado el caserío de San Bernardo de las Zorras y poco antes de llegar a la estación Diego de Almagro, existe otro caracol similar, pero todavía más espectacular. Aquí el convoy procedente de Salta pasa primero por un cobertizo de 54 metros, con los rieles a 3.263 metros sobre el mar. La vía comienza a describir una curva circular hacia la derecha, siempre con una rampa constante. Pero al promediar el circulo, el convoy se interna en un túnel, curvo éste también, de 181 metros de extensión. Cuando la vía superior atraviesa la inferior se han vuelto a ganar 18 metros. ¡La lucha del ingenio humano contra la naturaleza! Traspuesto el segundo rulo y la estación Diego de Almagro se inicia un sostenido faldeo que permite contemplar el majestuoso Acay a mano izquierda. Sin embargo esta vista es a menudo interrumpida porque a partir de la estación Cachiñal se inicia una sucesión de túneles de extensión variable, 10 en total, el más largo el número 12 de 504 metros de largo.

En el sector entre San Antonio de los Cobres (progresiva 1.329) y Abra Chorrillos (progresiva 1.363), la tarea consiste en vencer un desnivel de 700 metros. A medio camino, en la progresiva 1.350, está el viaducto La Polvorilla, donde los rieles llegan a 4.197 metros sobre el mar (y 63 metros sobre el fondo de la quebrada epónima). Mas adelante, en el paraje denominado Abra Chorrillos, llegamos a la altura máxima, 4.475 m sobre el nivel del mar. El tren rodea la punta de la cadena de Calalaste y pronto se precipita hacia Tolar Grande, en la orilla oriental del extensísimo salar de Arizaro, que cubre una superficie de 1.860 kilómetros cuadrados. Aquí las vías corren de una orilla a la otra durante alrededor de 18 kilómetros sobre el terraplén por la superficie absolutamente plana de la sal. Pero esa rectitud, esa llanura es solo aparente pues a mitad de este recorrido de 18 kilómetros sobre el salar, las vías se encuentran unos 20 centímetros más alto que en cualquiera de los dos extremos debido a la curvatura de la tierra.

Tras abandonar la inmensa costra blanca, la línea conserva por cierta distancia la misma altura. Tan sólo después de la estación Vega de Arizaro la máquina comienza a bufar con todo lo que tiene, para alcanzar 3.888 metros en Caipe y 4.209 metros en Chuculaqui. Caipe tuvo otrora notable importancia, porque hasta aquí se bajaba en camiones el azufre que se extraía de la mina La Casualidad, distante 63 kilómetros por un pavimento rudimentario. Chuculaqui no es a todo esto el punto más elevado antes de llegar a Socompa. Cinco kilómetros después de esta estación, el ramal C-14 trepa hasta 4.334 metros sobre el nivel del mar en el solitario paraje de Alemán Muerto, que es el de mayor elevación, después de Abra Chorrillos. Luego los rieles descienden y, tras pasar por Quebrada del Agua, alcanzan Socompa, situada 54 kilómetros más adelante y 650 metros más abajo. La progresiva desde Santa Fe es de 1.703,7 kilómetros en el límite internacional, y desde Buenos Aires (por un recorrido diferente), de 1,624 kilómetros. Desde Salta el tren ha traspuesto 1.279 curvas. Pero no son todas, porque de aquí hasta el Pacífico faltan otros 430 kilómetros de desarrollo sinuoso a través de la desértica y escarpada falda occidental de Los Andes.

San Antonio de Los Cobres

En una desértica cavidad se levanta San Antonio de los Cobres, con su iglesia, su flamante escuela y hostería, y los obradores de las minas, gasoductos y alguna otra industria de la zona. En San Antonio se detiene el Tren a las Nubes.

Los artesanos venden sus productos regionales cuando retorna el famoso tren del Viaducto La Polvorilla. Este paseo se detiene durante una hora en el pueblo. El tejido es la principal fuente de trabajo de las mujeres en la zona. Es una costumbre ancestral que se transmite de generación en generación. Aquí se teje el legendario barracán, una tela gruesa hecha con lana de llama o de oveja que se caracteriza por el entramado de colores naturales en el que priman el blanco, el negro y el marrón. El barracán se usa en la confección de trajes, sacos y ruanas (una especie de chal) y tapados. En los últimos años algunos diseñadores locales, regionales, nacionales e internacionales lo han utilizado para confeccionar sus prendas de vestir y los han presentado en desfiles de modelos.

En San Antonio la mayoría de las mujeres teje pulóveres, chalecos, medias, guantes, gorros, ruanas y frazadas, entre otras prendas, con la lana de oveja o de llama.mPara confeccionarlas usan, en general, tres tipos de técnicas: el telar para ruanas y frazadas, las dos agujas para pulóveres y chalecos, y cinco agujas para guantes y medias. Muchas tienen "viejos telares" de cardón (madera típica de la zona) y otras aprendieron técnicas más modernas que reducen sus horas de esfuerzo, pero ninguna quiere abandonar la costumbre de tejer con agujas de madera de tola (arbusto de altura que sirve como combustible) porque "no hacen doler las manos" al ser flexibles. "El fierro (por los palillos de metal) cansa y hasta lastima los dedos", comentó doña Ana Sarapura, una artesana de 72 años que tiene la sabiduría en las manos: aprendió a tejer cuando era niña.

Desde San Antonio se puede ir a Salinas Grandes. Son sólo 80 kilómetros, pero es preciso calcular mínimo una hora y media de viaje. Se puede visitar también Santa Rosa de los Pastos Grandes, una aparición de adobe. Tiene escuela con unos 70 alumnos y puesto sanitario pero nada le quita el aura de pueblo fantasma.

Excursiones a Salta

Conociendo Salta

Comenzaremos nuestro tour por la ciudad desde la bonita Plaza 9 de Julio, llamativa por sus canteros adornados con gran colorido y sus árboles frutales que dejan su fragancia en el aire salteño. Desde la plaza podremos tener una primera visión de la historia y su pasado colonial, ya que estaremos rodeados de sus edificios antiguos, como el Cabildo, la Catedral, la Iglesia de San Francisco, el Convento de San Bernardo de la Monjas Carmelitas, uno de los edificios más antiguos de la ciudad y la puerta que da entrada al convento fue hecha de madera de algarrobo tallada a manos por nativos en el año 1762; sus antiguas casas completan el casco histórico, que hoy en día son monumentos de gran importancia. De allí nos dirigiremos hacia el imponente y más reconocido cerro de la ciudad salteña: el Cerro San Bernardo. Antes de llegar hasta él, pasearemos por sus calles, llegando al monumento de Güemes, un general argentino conocido por sus ideales de libertad, su desprecio al materialismo y su amor a la Patria.

Llegaremos al Parque San Martín, donde se encuentra la estación de teleféricos, el medio por el que ascenderemos al Cerro para tener una impresionante panorámica de la ciudad y alrededores, con los cerros de fondo. Luego, continuaremos hacia un lugar realmente encantador, elegido por los turistas por sus maravillosos atractivos naturales y actividades diversas por hacer: la villa veraniega de San Lorenzo, donde se encuentra la Quebrada, un sitio ideal para pasar el día a orillas del río, escuchando su relajante sonido. El camino nos conduce entre jardines floreados, mansiones, castillos, rodeados por lomadas y donde se pueden realizar cabalgatas, trekking y pic-nic. Volveremos para la ciudad, pasando primero por el Mercado Artesanal, donde podremos adquirir recuerdos de esta hermosa ciudad, tales como piezas en plata y cerámica, tejidos rústicos de lana de llama, artesanías en cuero, entre otros.



Valles Calchaquíes por Cachi

Haremos la vuelta por los Valles Calchaquíes, esta vez por Cachi, pasando en medio de paisajes extraordinariamente hermosos. Durante nuestro recorrido hacia esta ciudad con encanto, podremos observar hermosos puntos turísticos particulares, comenzando por Quebrada del Escoipe, una zona casi selvática recorrida por el río homónimo y que cruza varios puentes hasta llegar a Cuesta del Obispo. Esta última, también es una obra de la naturaleza, ya que comenzamos la subida por un camino zigzagueante y de cornisa, rodeándonos de cerros de impactante color verde, toda su vegetación que, en contraste con el cielo, lo hacen un panorama indescriptible.

El punto más alto en este tramo corresponde a Piedra del Molino, a 3348 metros sobre el nivel del mar y, desde la cual, tendremos una única panorámica de Quebrada del Escoipe. Unos dos kilómetros antes de llegar a Piedra del Molino, podremos apreciar el cartel que nos indica que estamos en el Parque Nacional Los Cardones que protege su vegetación, como Pastizales de Neblina, Monte, Puna, Alta Montaña. Entre la fauna se preservan especies como la taruca, vicuña, guanaco, puma, zorro colorado, gato montés, comadreja, quirquincho, cóndor, carpintero de los cardones, lagarto ututo, coral, yarará, entre otros.

Luego de pasar por el punto más alto, Piedra del Molino, llegaremos al Valle Encantado, un sitio donde se mezclan formas y colores y donde la acción del viento y el agua tallaron el paisaje en curiosas formas y relieves. Allí encontraremos una pequeña laguna y pinturas rupestres en cuevas y aleros. Por supuesto, si tenemos suerte, podremos avistar cóndores surcando el cielo. Más tarde, llegaremos a un pequeño valle de laderas suaves y cubiertas de pastizal, aprovechado por el ganado vacuno, que es común cruzarse durante el recorrido. Si seguimos unos kilómetros más, podremos apreciar una cuenca cerrada y la laguna El Hervidero, sitio preferido por los guanacos para pastar.

La Recta de Tin Tin será otro punto inolvidable que observaremos a nuestro paso, ya que se trata de una línea recta perfecta de 18 kilómetros, desde donde podremos avistar una enorme cantidad de cardones, mirando a nuestra derecha el Cerro Tin Tin y, a nuestra izquierda, el Cerro Negro. Atravesaremos este antiguo camino inca para llegar a Payogasta, donde nos sorprenderemos con la alfombra roja y coloraida que forman las plantaciones de pimiento, ya descendiendo hasta el pueblo de Cachi, al pie del Cerro Nevado y ubicado entre el río homónimo y Calchaquí. Allí recorreremos sus calles con edificaciones de un blanco que deslumbra, sus casas de adobe y calles empedrados, pero aun más se destaca la amabilidad y el cálido trato de su gente. Volveremos a Salta por la tarde.



Valles Calchaquíes por Cafayate

Continuaremos nuestro viaje desde Cafayate, visitando los Valles Calchaquíes. Visitaremos la Catedral de Nuestra Señora del Rosario en contraste con los cerros de fondo de varias tonalidades, y luego recorreremos las bodegas más tradicionales de esta hermosa ciudad entre valles y cerros de un impactante color verde, que es la más importante de los Valles Calchaquíes destacada, sobretodo, por sus vinos torrontés, un lugar ideal por su temperatura y humedad para el desarrollo de este tipo de uva de un sabor dulce y frutado, junto con sus quesos de cabra. El nombre de la ciudad se debe al de un antiguo asentamiento aborigen, cuyo significado es "Sepultura de las penas".

Tendremos el placer de poder degustar vinos de algunas bodegas. Seguimos, para visitar el Museo Arqueológico, lugar donde se encuentra gran cantidad de objetos que pertenecieron a poblaciones aborígenes y ha motivado a que se hicieran muchas investigaciones, excavaciones, restauración y exhibición de los mismos.

Nos maravillaremos al entrar en terreno de formas curiosas y muy llamativas, pasando Quebrada de las Conchas, donde podremos ver figuras como la Garganta del Diablo, el Anfiteatro, maravilloso sitio donde se puede escuchar el eco de cualquier sonido perfectamente y donde se llevan a cabo varios festivales de folklore, el Obelisco que forma un solitario peñasco, los Castillos de un rojo intenso que recuerda a los castillos de la época medieval, la Yesera con sus formaciones de arenisca claras, la Casa de los Loros ya que las paredes de piedra tienen orificios que son el hábitat de grandes bandadas de loros durante el verano, el Fraile, el Sapo y la impresionante Garganta del Diablo salteña, con forma de tráquea humana y también llamada así por su coloración.

Haremos una parada en Alemanía, una población solitaria, imposible de no detenernos para admirar sus viejas casones entre sus verdes cerros, en la estación de trenes que ya no se usa más, ahora podremos observar las hermosas obras de artesanos que invitan a llevarnos un lindo recuerdo de este pueblo. Nos prepararemos para descender por los valles.

Llegaremos al Dique Cabra Corral, cerca de Coronel Moldes, un sitio ideal para la práctica de deportes náuticos, pasaremos por poblaciones donde se desarrolla la actividad agrícola-ganadera como El Carril, donde se encuentran varias empresas acopiadoras de tabaco así como también se pueden apreciar plantaciones de higueras, nogales y durazneros, La Merced con sus calles limpias y sus espacios verdes la hacen muy pintoresca, y Cerrillos. Todas estas localidades pertenecen al Valle de Lerma, de donde se dice, según las leyendas que han surgido, que hay tesoros que provienen de minas, que fueron encontrados y que están ocultos en algún lugar entre los cerros. Seguiremos rumbo a la ciudad de Salta, pasando por imponentes paisajes cambiantes a cada curva con magníficos coloridos como el rojizo de los cerros, el ocre del pasto seco, el gris de las piedras y el verde de los cactus. Dormiremos en Salta.



Tren a las Nubes

Opcional - Tren a las Nubes

Nos prepararemos para viajar en el Tren a las Nubes desde la ciudad de Salta hasta el Viaducto La Polvorillla, el punto más elevado del recorrido. A medida que realizamos esta travesía en tren, iremos pasando por distintos pueblos, valles, quebradas y estaciones, como Cerrillos, Rosario de Lerma, Campo Quijano, donde es costumbre de sus habitantes saludar cuando el tren toca su bocina. Llegaremos a El Alisal, lugar denominado de esta manera por el paisaje que presenta con muchos árboles alisos y es la estación donde el tren hace su primer zigzag durante el que retrocede para ganar altura.

Seguimos visitando pueblos como Chorrillos, Puerta Tastil, Incahuasi, Abra Muñano, Los Patos, llegamos a San Antonio de los Cobres, un pueblo centenario que se ubica a orillas del río del mismo nombre, que nos ofrece un portal lleno de leyendas y riqueza natural, continuamos hacia Mina Concordia ascendiendo a 4144 metros sobre el nivel del mar, donde se desprenderán los coches de la locomotora para ubicarse al final y así quedar adelante para regresar a la ciudad de Salta.

Nuestro último punto en el recorrido en tren es el Viaducto La Polvorilla, donde descenderemos y tomaremos algunas precauciones, como caminar lento ya que estaremos a gran altura y por ello el oxígeno se reduce, así que tendremos cuidado de no "apunarnos". En algunas estaciones, podremos adquirir recuerdos que nos ofrecen los artesanos, tales como el poncho de vicuña, entre otros.



Safarí a las Nubes, Salinas Grandes & Purmamarca

Recorreremos el camino que hace el Tren a las Nubes, incluso visitando las Salinas Grandes hasta Purmamarca. La primer localidad que atravesaremos en nuestro recorrido es Campo Quijano, una tranquila localidad, destacada por el Dique Las Lomitas, obteniendo hermosas vistas de sus campos y verdes cerros como el paisaje del Río Arenales en El Encón, se trata de un tradicional pueblo en el Valle de Lerma, conocido por ser la puerta de acceso hacia la Puna, por donde pasan las vías del Tren a las Nubes. Seguimos nuestro camino pasando por el Río Blanco, rodeado de pura naturaleza, llegaremos a Quebrada del Toro, que se extiende hasta Puerta Tastil, una pequeña ciudad precolombina que tuvo su mayor desarrollo en el siglo XIV y luego, desapareció misteriosamente, en este pueblo aparece nuevamente el Río Blanco bordeando el camino.

La ciudad prehispánica de Tastil representa la "puerta" de acceso a la Quebrada de las Cuevas, en donde podremos encontrar las Ruinas arqueológicas de Tastil. Seguiremos por Abra Blanca, que se encuentra a 4080 metros sobre el nivel del mar hasta San Antonio de los Cobres, una pequeña ciudad que se encuentra a aproximadamente 4.000 metros sobre el nivel del mar, famosa por celebrarse allí la Fiesta Nacional de la Pachamama (Madre Tierra) y por ser el punto culminante del paseo en el Tren a las Nubes.

Continuaremos por la Ruta 40 hacia las Salinas Grandes, ya en Jujuy, que se encuentran a 3450 metros sobre el nivel del mar, en promedio. Éstas se extienden por la región denominad Puna Jujeña. El origen de las salinas datan de entre 5 y 10 millones de años atrás, en cuyo período la cuenca de este salar se cubrió de agua con una importante cantidad de sales por la actividad volcánica y, de a poco, la evaporación de estas aguas dio lugar a este gran salar, que es un espectáculo para los ojos, por el contraste que forma con el cielo. Bajaremos por la Cuesta de Lipán llegando al pueblo de Purmamarca, ubicado al pie del Cerro de los Siete Colores.

Nota: Dependiendo de la fecha del año se puede viajar en el Tren a las Nubes o hacer el Safari a las Nubes que hace un recorrido parecido.



Quebrada de Humahuaca

La Quebrada de Humahuaca es el destino a conocer, vamos a través del Valle de Siancas, comenzamos con la visita a General Güemes, pequeño pueblo protagonista en sus épocas coloniales de una misión Franciscana y luego poblada por diferentes fundos, los mismos dieron origen a la Finca Santa Rosa lo que dio origen a la tradicional festividad de Santa Rosa de Lima celebrada el 30 de agosto, también recorreremos la zona de cultivo de caña de azúcar, algodón, tabaco entre otros. Continuamos hacia Jujuy, provincia aledaña a Salta, y su capital situada en un valle de más de 155 Km de extensión, famosa por sus cerros multicolores, rodeado de vegetación de zona árida y por el río grande.

Avanzamos hasta Yala, hermosa villa rodeada de montañas, lagos y ríos, en ésta ciudad en sus comienzos, a las orillas del río homónimo, se construyeron pequeñas casitas para los residentes y con el paso del tiempo gracias a la serenidad, al buen clima y a su hermoso paisaje se ha convertido en un lugar de veraneo y de turismo en busca de naturaleza y tranquilidad. Allí también se encuentra el Parque Provincial Potrero de Yala, lugar que preserva las lagunas de Yala y donde es posible hacer avistaje de aves. Haremos un ascenso por la quebrada, con la oportunidad de avistar los pueblos históricos del lugar.

Abordamos a Purmamarca, pequeño pueblo situado al pie del imponente y único en el mundo Cerro de los Siete Colores, sus casitas de adobe y techos de madera de cardón, harán que sea inolvidable nuestro paso por allí. Seguimos hacia Maimará, para llegar a la Paleta del Pintor, otro magnifico cerro multicolor que hace honor a su nombre. Continuamos para llegar a Posta del Hornillo para visitar el Molino de Piedra y su museo inaugurado en el año 1979, allí están en exposición piezas y elementos de lo que fue una casa de familia y un cuartel del Ejercito del Norte.

Luego pasamos por Tilcara, conocida por las cuevas de Waira, ubicadas sólo a 4 Km de Tilcara, y por las ruinas de las antiguas poblaciones que allí habitaban, sin olvidar que desde hace años Tilcara es el epicentro del ancestral y colorido Carnaval Jujeño, luego llegamos a Úquia, pequeño pueblo donde conoceremos su Iglesia que data del Siglo XVII y famosa por mantener intactas las pinturas de los Ángeles Arcabuceros, obras de los indígenas de la Escuela Cuzqueña que también datan del Siglo XVII. Tenemos la opción de disfrutar de los platos regionales y sabrosos, visitamos a los artesanos y para adquirir sus artesanías indígenas, sus tejidos de vicuña y de llama.



Cabalgata a las Lomas de San Lorenzo

Emprenderemos una cabalgata desde la villa veraniega de San Lorenzo, a 10 km de la ciudad de Salta, a la que se accede fácilmente por autopista en pocos minutos. San Lorenzo es uno de los sitios más lindos cercanos a la ciudad de Salta, ya que la frescura del lugar con su vegetación, quebradas y ríos conforman un atractivo que invita a recorrerla. Además se pueden hacer muchas actividades para conocer más a fondo este espectacular lugar en medio de los cerros. Entonces, nos dirigiremos, ya preparados en nuestros caballos, hacia las lomas que rodean al encantador pueblo de San Lorenzo, recorriendo senderos cubiertos totalmente de pastizales y obteniendo unas magníficas postales del Valle de Lerma. Ascenderemos por un camino de poca pendiente hasta un trayecto que va ondulando hasta llegar a los puntos más importantes de esta zona, pudiendo observar sus ríos y montañas o simplemente disfrutando de la tranquilidad que reina en el lugar, escuchando los ruidos de la naturaleza y el murmullo del río. Esta cabalgata se recomienda para aquellas personas que desean experimentar por primera vez una cabalgata, que es suave, de corta duración y de baja dificultad.



Rafting Río Juramento

Tendremos una aventura en el cañón del Río Juramento, haciendo rafting. Se trata de un paisaje agreste, repleto de formaciones geológicas y donde se hallan huellas de dinosaurios y algas fósiles. Previo a embarcarnos en esta aventura, tendremos un pequeño curso introductorio de esta actividad, donde nos indicarán todos los detalles para aprovechar al máximo la navegación, seguridad durante ésta y nos proveeremos del equipo necesario, como cascos, salvavidas, campera, pantalón impermeable. Durante los 12 km de recorrido, experimentaremos la adrenalina de navegar por los rápidos del río Juramento, salpicándonos con sus aguas cristalinas y sorteando obstáculos para hacerlo más emocionante, por ello su dificultad es moderada. Viviremos 2 horas completas de aventura, navegando y observando los paisajes que se nos imponen en nuestro camino.